Bailamos lentamente y cada flash me muestra un detalle de tu rostro o de tu cuerpo. ¿Que falló entre nosotros? Tal vez el dinero, tal vez aquellas otras relaciones, tal vez aspiraciones diferentes, tal vez el destino... o eso tan difícil de precisar.
Bailo lentamente, pero ahora con quien fue ese gran amor, y le digo desde el centro de mi corazón y de mi alma: yo te perdono y me perdono, porque si el mundo baila alrededor y nosotros seguimos bailando, ¿qué podemos hacer por las férreas promesas que fueron gusanos y hoy mariposas de colores cambiantes?
En este instante rescato lo bueno y lo bello del ayer contigo; y de todo aquello con lo que se encandilaron mis ojos.
Quito todo pretexto de tristeza, de abandono, de resentimiento, de dolor, o de cualquier herida de mi orgullo; porque los grandes males que recuerdo son errores de danza y no la danza misma.
De ti agradezco tu sonrisa, tu presencia, tu ternura y la esperanza de un amor eterno.
Quedo en paz con el ayer y con el hoy;
y mi corazón se abre solo a los recuerdos de los bellos momentos que bailamos juntos;
y de esta manera dejo sanada mi alma.
Desconozco el autor.


